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Chapter 6 - Reflexión bajo la luna

A las afueras del pueblo de Lacos, bajo la tenue luz de una luna pálida que apenas lograba atravesar las nubes grises —como si incluso la noche dudara de sí misma—, un joven despeinado y andrajoso peleaba contra una jauría de bestias menores conocidas como kiltros de rabia.

Eran criaturas pequeñas, de pelaje sucio, aliento rancio y ojos enrojecidos por la fiebre salvaje. Sus dientes chasqueaban en el aire como si masticaran piedras invisibles. Junto a los conejos chirriantes y las larvas ácidas, formaban parte de las amenazas más insignificantes y despreciadas de Lost. Sin embargo, para un aventurero de bajo rango, descalzo y sin habilidades como Arthur, aquello seguía siendo una batalla digna de un esfuerzo titánico.

La pelea fue dura, pero finalmente Arthur consiguió abatir a las bestias. Recogió los escasos trofeos que podía vender en el gremio y, con los pocos recursos que tenía a mano, encendió una fogata improvisada. Sobre las llamas, cocinó una sopa aguada con trozos de carne, algunas raíces amargas y especias robadas del jardín de un vecino.

Sentado frente al fuego, con el vapor de la olla empañándole el rostro, Arthur dejó escapar un suspiro cargado de cansancio.

—Ya han pasado dos semanas desde que llegué a Lost… —murmuró para sí mismo—. Me pregunto qué habrá pasado conmigo en mi mundo anterior. ¿Seguiré acostado sobre mi cama sin poder despertar? ¿Habré muerto? ¿Quedó mi cuerpo allá y solo se transfirió mi conciencia? ¿O me teletransporté como en esos isekai donde invocan héroes de pacotilla?

Bajó la mirada hacia la sopa y removió el líquido hirviente con una ramita seca.

—¿Dónde está mi Excalibur? ¿Mi habilidad rota? ¿El sistema que se supone me hacía invencible? Nada. Solo yo, esta sopa de perros y mis soliloquios existenciales.

Soltó una risa breve, teñida de amargura.

—Bien, hay que dejar la desolación a un lado y ver el vaso medio lleno. La verdad, me sentí bastante deprimido después del incidente del pergamino… —suspiró—. Pero, curiosamente, al día siguiente, cuando me desperté, estaba lleno de energía. Como si me hubiera tomado diez de esas latas que te prometen alas en la televisión.

Miró hacia el cielo encapotado y dejó que el humo de la fogata se perdiera en la inmensidad de la noche.

—También noté que me resultó más fácil cazar conejos y perros… —pensó en voz alta—. Parece que el talento que no tengo para escribir novelas lo tengo para matar bestias. Un intercambio justo… supongo. Al parecer, Kamisama no me ha abandonado del todo.

Se levantó, estiró los brazos cansados y sonrió con una mezcla de orgullo y profunda resignación.

—Esta semana logré juntar una moneda de plata y veinte cobres. Para algunos aventureros de verdad será una miseria, pero para mí, que llegué desnudo a este mundo, es como ser millonario. Mañana iré al gremio y compraré un buen equipo de caza. Quiero dejar de pelear a mordiscos con perros y conejos de una vez por todas.

Se sentó otra vez junto al fuego y bebió un sorbo directo de la sopa aguada. Tosió de inmediato, hizo una mueca de profundo asco y murmuró:

—Quizá no soy un héroe… pero ya llegará el día en que este desaliñado Arthur Schopenhauer tenga su verdadera oportunidad.

Una brisa nocturna agitó las llamas, estirando las sombras contra los árboles. Desde algún rincón de la oscuridad, nadie lo observaba. Los Demiurgos no habían reparado en él… aún.

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**Fin del capítulo.**

📜 **Reflexión desde la cripta:**

*"Cuando la soledad te abraza, no es para hundirte… Es su forma de recordarte que aún puedes abrazar algo, aunque sea a ella misma."*

— 🖋️💀 **El Esqueleto de la Cripta** *(que escribe desde lo olvidado, para quienes aún recuerdan).*

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