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Chapter 12 - ¡Ataque al clan Senju: 2

Al pasar cerca del cadáver del anciano, Uchiha Ming lo miró brevemente antes de seguir su camino. Esta era ya la quinta vez que se encontraba con un dúo de centinelas. ¿Cómo era posible que hubiera tantos centinelas en los alrededores? No se suponía que hubiera una vigilancia tan estricta.

Algo andaba mal.

Cuanto más lo pensaba Uchiha Ming, más crecía en su interior un intenso sentimiento de peligro.

Bajo la tenue iluminación de la luna, las Bestias del Alma se reunieron alrededor de él. Entre ellas había serpientes, zorros y algunas otras criaturas, pero la inmensa mayoría eran lobos.

Todos poseían una energía negra grisácea que los envolvia, desprendiendo un aura fría y cruel.

Infiltrándose en las torres de vigilancia que protegían al clan Senju, Uchiha Ming mató a más de una docena de personas antes de movilizar a las bestias del alma.

Como un torrente imparable, las Bestias del Alma avanzaron bajo la dirección de Uchiha Ming. Se acercaron al exterior del clan Senju sin ser detectadas y atravesaron las murallas, infiltrándose con éxito en la aldea.

En el momento en que entraron, las Bestias del Alma se dividieron en dos grupos y atacaron desde direcciones opuestas, iniciando su masacre.

Su primer objetivo fueron las personas comunes, con el fin de aumentar sus números.

Los lobos eran increíblemente rápidos. En menos de un minuto irrumpieron en decenas de viviendas, sorprendiendo a innumerables familias que apenas se preparaban para descansar después de un largo día de trabajo.

El primero en morir fue el hombre de la casa. Antes siquiera de comprender lo que ocurría, un lobo le desgarró el cuello de un mordisco, matándolo en el acto.

La mujer y los niños, que presenciaron aquella escena, soltaron gritos de terror e intentaron escapar. Sin embargo, rápidamente fueron asesinados por otras bestias del alma.

En otra casa, un grupo de personas estaba sentado alrededor de una mesa, disfrutando de una cena tranquila. Cuando de repente, un lobo irrumpió en la habitación, saltando sobre la mesa, mordiendo a uno de ellos en el brazo.

Los demás intentaron defenderse desesperadamente, pero el lobo era demasiado fuerte. Antes de que pudieran reaccionar, varios lobos más irrumpieron desde el exterior. Los gritos resonaron por toda la vivienda mientras la sangre salpicaba las paredes.

En apenas unos instantes, la casa quedó completamente en silencio.

La aldea se convirtió rápidamente en un caos absoluto.

Personas corrían y gritaban en todas direcciones mientras los lobos aparecían por cada rincón, atacando a cualquiera que se cruzara en su camino. Algunos intentaban escapar, pero las Bestias del Alma eran demasiado rápidas y los alcanzaban en cuestión de segundos.

Un hombre trató de defenderse empuñando un cuchillo de cocina. Sin embargo, el lobo que se lanzó sobre él era mucho más fuerte de lo que podía imaginar.

Con un solo zarpazo lo derribó al suelo. Antes de que pudiera reaccionar, le destrozó la cara.

Los gritos y los rugidos llenaban el aire, mientras el ataque se intensificaba.

—¡Aullido!

Cuatro enormes lobos levantaron la cabeza al mismo tiempo y soltaron un largo aullido que resonó por toda la noche.

Pit... pat... pit... pat...

La lluvia comenzó a caer cuando densas nubes negras cubrieron el cielo, obstruyendo la visión de muchos.

El campamento entero cayó en el caos.

Los aterrorizados habitantes salían corriendo de sus casas e intentaban huir en todas direcciones, empujándose y pisoteándose unos a otros mientras los lobos los perseguían sin descanso.

—¡Un ataque nocturno!

La masacre provocada por las Bestias del Alma causó innumerables muertes. Sin embargo, muchas más personas murieron aplastadas por la multitud en su desesperado intento de escapar.

En apenas unos minutos, la situación se había salido de control, alertando inmediatamente a los altos mandos del clan Senju.

—¿¡Qué demonios está pasando!? —gritó uno de los ancianos del clan, mirando incrédulo la escena que tenía delante—. ¿De dónde salieron todos estos lobos? ¿Por qué las torres que vigilaban los alrededores no enviaron ninguna señal?

El líder del clan Senju, que había salido a ver qué estaba pasando...se sorprendió por la situación. Al contemplar el desastre que ocurría frente a sus ojos, su expresión cambió drásticamente.

—¡Esto es un desastre! —gritó—. ¡Movilicen a todos! ¡Detengan a esos lobos antes de que sigan matando a más gente!

A pesar de que reaccionaron con rapidez y lograron contener a las Bestias de Alma, ya era demasiado tarde.

Los lobos habían causado estragos por todo el campamento, y la gente moría a cada instante.

Oculto en algún rincón de la aldea, Uchiha Ming contemplaba la escena con una sonrisa en su rostro.

La razón por la que decidió no intervenir fue porque aún seguía débil y tenía un mal presentimiento.

Era como si, en el instante en que bajara la guardia, algo extremadamente peligroso fuera a sucederle, por lo que decidió guardar sus fuerzas.

Optando por permanecer oculto y limitarse a dirigir a las Bestias del Alma desde las sombras. Una vez que el caos alcanzara su punto máximo, simplemente se retiraría.

—¡Mátenlos! ¡Mátenlos a todos! ¡No dejen escapar a ninguno de esos lobos! —rugió el líder del clan Senju.

—¡Ayuda!

Una persona que acababa de salir de su casa al escuchar el alboroto afuera apenas tuvo tiempo de gritar antes de que una serpiente le destrozara la garganta.

El campamento exterior del clan Senju pronto quedó cubierto de cadáveres.

Los lobos aullaban. Los humanos lloraban de dolor y los gritos de miedo resonaban sin cesar bajo la lluvia.

Las Bestias del Alma pretendían continuar con la matanza, pero muy pronto fueron interceptadas por los furiosos miembros del clan Senju.

Al principio, la diferencia de poder entre ambos bandos era enorme. Los miembros del clan Senju eliminaban a los lobos con facilidad gracias a su experiencia y a sus poderosas técnicas.

Sin embargo, aquella ventaja no tardó en desaparecer.

Cada vez que una Bestia del Alma era destruida, su cuerpo se convertía en pequeñas briznas de energía que se adherían rápidamente a otras Bestias del Alma más débiles, fortaleciéndolas.

Poco a poco, la diferencia de fuerza comenzó a reducirse.

La batalla se volvió intensa y feroz.

Los lobos mordían y desgarraban a los miembros del clan Senju, mientras estos respondían con espadas y todo tipo de ninjutsu.

Ambos bandos sufrían bajas constantemente.

La diferencia era que, cuando un miembro del clan Senju sufría heridas demasiado graves, intentaba retirarse del combate.

Las Bestias del Alma, en cambio, parecían no conocer el dolor.

Continuaban atacando frenéticamente hasta el instante mismo en que sus cuerpos se desintegraban.

A medida que la batalla continuaba, los miembros del clan Senju comenzaron a caer uno tras otro.

Bajo el control de Uchiha Ming, las Bestias del Alma luchaban con una coordinación impecable. Como si compartieran una sola voluntad, se desplazaban en perfecta sincronía, aislando a pequeños grupos de personas antes de lanzarse sobre ellos.

Cuando los Senju utilizaban ninjutsu de largo alcance para eliminar a un grupo de lobos, otros ocupaban inmediatamente el lugar que estos dejaban, cerrando cualquier brecha en sus filas.

Poco a poco, los miembros del clan Senju fueron rodeados.

Las Bestias del Alma no les daban ni un instante para recuperar el aliento. Atacaban sin descanso, obligándolos a consumir chakra una y otra vez hasta que, completamente agotados, terminaban muriendo.

El suelo se encontraba cubierto de sangre y cadáveres.

Sin embargo, aquello no era lo que más desesperaba a los miembros del clan Senju.

La gota que terminó por hacerlos estallar de ira llegó cuando una energía gris comenzó a emerger de los cuerpos muertos de sus compañeros caídos, tomando forma gradualmente hasta transformarse en Bestias del Alma.

Cada vez que un miembro del clan Senju moría, su alma era absorbida por la matriz de sellado que cubría el campo de batalla. En apenas unos segundos, aquella alma era transformada en una nueva Bestia del Alma, que inmediatamente pasaba a formar parte del ejército de Uchiha Ming.

Al principio, los miembros del clan Senju quedaron completamente atónitos, al contemplar aquella escena.

Pero, un instante después, el asombro se transformó en una furia incontenible.

—¡¿Qué clase de técnica maldita es esta?!

—¡Ni siquiera deja descansar en paz las almas de los muertos!

Un miembro del clan Senju, que acababa de ver morir a su propio hermano frente a sus ojos, rugió de rabia mientras cargaba frenéticamente contra las Bestias del Alma.

Su ataque fue completamente suicida.

Antes de caer consiguió destruir a varias de ellas.

Sin embargo, al morir, su propia alma también fue absorbida por una matriz de sellado.

Frente a los ojos llenos de indignación de los miembros del clan Senju, una nueva Bestia del Alma nació utilizando su alma como núcleo y, sin la menor vacilación, se lanzó contra quienes hacía apenas unos instantes habían sido sus compañeros.

Aquella escena hizo que el odio de todo el clan Senju alcanzara su punto máximo.

Poco a poco, un nombre comenzó a surgir en la mente de los miembros del clan Senju. Un nombre perteneciente a alguien que en los últimos años había sembrado la muerte por doquier.

En otra parte del campo de batalla, el líder del clan Senju luchaba con todas sus fuerzas.

Su espada trazaba destellos plateados bajo la lluvia, cortando a las Bestias del Alma con una velocidad aterradora. Cada movimiento era preciso y letal; allí por donde pasaba, los lobos eran despedazados uno tras otro.

Sin embargo, cuanto más luchaba, más sombrío se volvía su rostro.

Cada vez que un miembro del clan Senju caía, una nueva Bestia del Alma nacía pocos segundos después y volvía a lanzarse al combate.

Era como si el enemigo nunca pudiera quedarse sin tropas.

—¿Qué está pasando...? —se preguntó para sí mismo, mientras su mente trabajaba a toda velocidad tratando de comprender aquella situación.

De repente, una carta anónima que había recibido hacía unos días apareció en su memoria.

En aquel momento no le había dado demasiada importancia, pero ahora todas las piezas comenzaban a encajar.

La rabia y la indignación inundaron todo su ser hasta que finalmente incapaz de contenerse más, dejó escapar un rugido lleno de odio.

—¡¡¡Alma Spectral!!!

Su voz resonó por todo el campo de batalla.

Al escuchar aquel nombre, numerosos miembros del clan Senju quedaron atónitos.

—¿Alma Spectral?

—¿Ese es el responsable?

—¡Así que era el!

—¡Maldito!

Oculto entre las sombras, Uchiha Ming también escuchó aquel rugido.

Por un instante, una expresión de sorpresa y duda apareció en su rostro.

¿Me descubrieron...?

Sin embargo, aquella sorpresa desapareció casi tan rápido como había surgido.

Después de pensarlo un momento, dejó escapar una leve risa.

Así que era esto...

Aunque no sabía exactamente cómo habían descubierto su identidad, ya no le importaba. Su voz estaba llena de ironía cuando habló.

—¿Y qué si me has descubierto? ¿Qué puedes hacer al respecto?

Levantó lentamente una mano.

Con un simple gesto, todas las Bestias del Alma que ya luchaban frenéticamente entraron en un estado aún más violento. Algunas incluso comenzaron a autodestruirse, provocando explosiones entre las filas enemigas.

Sus ojos brillaron con una luz siniestra mientras cargaban otra vez contra los miembros del clan Senju, completamente dispuestas a sacrificar sus propias vidas para arrastrar consigo a tantos enemigos como fuera posible.

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