Capítulo 23: Tecnología del Infierno
Devuelta en el cielo...
Vesper asomo la cabeza por el portal y escaneo el lugar rápidamente, confirmo que la unidad Cyan dormía profundamente en su lugar designado; No perdió ningún microsegundo entro cerro el portal, dejo el Robot Fizzarolli a un lado de su escritorio y con rapidez entro al baño.
«Con La Unidad Cyan aquí el proceso de limpieza, se debe realizarse un 30% más rápido» Analizó mentalmente Vesper, mientras se quitaba la ropa; Lanzándola con simpleza dentro de su lavadora.
¡Chof, chof, chof!
¡Bzzzz! ¡Bzzzz!
¡Chof, chof, chof!
¡Mmmmmm!
¡PI-PI-PI-PI!
¡CASH!
Con indiferencia Vesper abrió su espacio de almacenamiento, sacó su ropa recién lavada y con un poco de energía sagrada la seco; Comenzado a acomodarla.
Después de guardar su disfraz, sacó una nueva muda de ropa, chasqueando los desdos para cerrar el portal.
Quince minutos después...
Después de bañarse, Vesper uso energía sagrada; Secando rápidamente su cabello, terminando de acomodarlo con la mano, dirigiéndose a su escritorio para comenzar a desmantelar el robot.
Una hora después...
La habitación de Vesper estaba sumergida en una penumbra técnica, rota únicamente por el brillo de una lámpara de escritorio celestial que emitía una luz blanca fría.
Sobre la mesa, el Robot Fizzarolli ya no parecía un animatrónico alegre; era un esqueleto de cables, servomotores y placas de circuito impreso.
Vesper trabajaba con una calma metódica, pero a diferencia de la Parca Plateada cuya esencia de Zestial era irreemplazable al corto plazo, este producto fabricado en masa por las industrias de Mammon era desechable.
Vesper podía dañarlo o forzar los componentes, quemar un chip, destruir un circuito o romper una articulación en su búsqueda de conocimiento, daba igual podía volver al infierno y comprar otros diez sin problema.
Mmm...
—¿Donde estaba el manual de instrucciones de esta chatarra? —Murmuró Vesper, rebuscado y encontrandolo en el fondo de la caja.
Al leer rápidamente en búsqueda de información; Descubrió que el manual de instrucciones del Robot Fizzarolli (que contenía más faltas de ortografía que especificaciones técnicas), era totalmente inútil. Lo descartó con fastidio, quemandolo con energía sagrada por ser una lectura tolamete inútil.
«Es en serio... ¿Instrucciones para la limpieza interna del semen? Y Al final del libro un "No se aceptan devolución, si falla o explota"» Pensó Vesper con desdén, terminado de extraer el procesador central: un chip que gestionaba los reflejos hiperactivos del robot.
«Interesante», analizó mentalmente Vesper, observando el componente bajo una lupa de aumento. «La arquitectura es caótica, pero la velocidad de respuesta compensa su mala calidad. Si logro limpiar el código de las bromas preprogramadas de Fizzarolli, tendré un sistema de procesamiento perfecto».
El sonido rítmico de los destornilladores y el siseo de un soldador improvisado despertaron a Cyan.
La novata se incorporó en su cama, frotándose los ojos, y caminó tímidamente hacia la zona de trabajo de Vesper.
Se detuvo a una distancia prudente, mirando con una mezcla de horror y curiosidad los restos desmembrados del robot.
—¿Señorita Vesper? —susurró Cyan, su voz era pequeña como un hilo en el silencio de la noche—. ¿Qué es... eso? Parece un demonio, pero de metal.
Vesper no dejó de soldar un cable de fibra óptica. Su pulso era tan firme que parecía el de una máquina.
—Es una unidad de procesamiento de datos externa —respondió Vesper sin mirarla.
Cyan se acercó un paso más, inclinando la cabeza.
—¿De dónde lo sacó?. —Preguntó Cyan con curiosidad. — No recuerdo haberla visto recoger nada parecido durante el Exterminio... y parece casi nuevo. No tiene marcas de quemaduras o cortes de lanza, ni ceniza.
Vesper hizo una pausa apenas perceptible.
«Cyan es bastante, perspicas al detalle; Una exorcista normal solo hubiera visto chatarra y descartado el tema» Pensó Vesper, sopesando sus opciones actuales.
No podía decirle a su novata que había cruzado un portal ilegal hacia el Anillo de la Codicia, esquivado mafiosos, comprado tecnología con dinero robado de algunos asaltantes muertos y trayéndola de contrabando al cielo.
Cyan era una variante inestable en la ecuación actual de Vesper, con una lealtad fácil de guiar por su aislamiento social. Pero su mente actual todavía estaba demasiado atada a las reglas de Sera.
—Estaba almacenado en el hangar de suministros desde el Primer Exterminio —mintió Vesper con una fluidez gélida, retomando su tarea—. Era un prototipo recuperado que nadie sabía cómo operar. He decidido que es más útil como piezas de repuesto que como basura en un estante.
Cyan parpadeó, aceptando la explicación de inmediato. En su mente, Vesper era una veterana de la Primera Generación, y era lógico que tuviera acceso a tesoros o secretos que las novatas no comprendían.
En lugar de volver a dormir, Cyan arrastró una silla pequeña y se sentó a observar, fascinada por la forma en que los dedos de Vesper manipulaban la tecnología demoníaca con una maestría que rozaba lo sacrílego.
—Es increíble cómo lo hace —murmuró Cyan—. Las demás dicen que el Infierno es solo suciedad y pecado, pero usted... usted hace que parezca un rompecabezas.
—Todo en la creación es un rompecabezas, Cyan —sentenció Vesper, extrayendo finalmente el sensor ocular del Fizz-bot, que brillaba con un rojo mortecino—. Solo tienes que saber qué piezas descartar para que el resultado final sea perfecto.
Vesper volvió a su trabajo, consciente de que ahora tenía una audiencia.
Vesper empezó a explicarle a Cyan, en términos simplificados, la función de cada motor, no por amabilidad, sino para condicionar a la novata a ver la tecnología del Infierno como una herramienta y no como un tabú.
Tres horas después...
¡Buaaa!
—¿Señorita Vesper?, no está cansada.—Pregunto Cyan, mirado a Vesper con preocupación. — Lleva horas trabajando sin descanso.
—La Función de reposo, es opcional Cyan. —Respondió Vesper con indiferencia, terminando de conectar algunos cables.
Cyan abrió los ojos con horror, con cautela se acercó a la cama de Vesper.
—S-señorita Vesper. ¿C-cuando fue la última vez que durmió? —Preguntó Cyan con nervios, tocando la cama de Vesper dándose cuentas que estaba demasiado fría. —Su cama párese un cubo de hielo.
Mmm...
—Tuve que recargar mi sistema internos para operar al 100% en el Segundo Exterminio. —Reposndio Vesper, mientras se engojia de hombros—Normalemte no ejecutó ese programa para mis experimentos.
—Señorita Vesper, eso no es sano. —Exclamó Cyan con horror al descubrir la verdad. —En serio no tiene sueño.
—El sueño es un programa descartable que frena mi eficiencia de trabajo en un 40% Cyan.— Respondió Vesper con su tono de Kuudere Certificada, mirando a Cyan. —Si quieres procesar ese programa eres libre de hacerlo.
—No. Señorita Vesper. —Respondía Cyan firmeza y con resolución declaro. — Usted también debe dormir, mañana tenemos entrenamiento y debemos estar al 100%
...
«Interesante. La unidad Cyan tiene más resolución que la unidad Vaggie» Reflexionó Vesper, archivado esta nueva fase en su memoria interna. «Descartar la solicitud de Cyan es factible. pero su recién adquirido programa de voluntad se corromperia»
—Solicitud Aceptada. —Respondío Vesper con una voz menos plana de lo normal, Cyan parpadea un poco sorprendida.
—Pero si quieres que ejecute mi programa de sueño, comienza a clasificar y archivar mis herramientas en orden alfabeto. —Ordenó Vesper, dejando el destornillador en la mesa con movimiento mecánico.
—Si, Señorita Vesper. —Respondío Cyan comenzando a acatar la orden con un pequeña y imperceptible sonrisa, mientras Vesper guardaba los componentes más importantes que había extraída del robot.
Esa noche, mientras el Cielo dormía en su paz eterna, en una habitación de las Exorcistas se estaba gestando el nacimiento de una nueva era: una donde los algoritmos del cielo y la lógica demoníaca se fusionaban bajo la mano de la Exorcista Perfecta, mientas era cudiadad por la Peor Exorcista de su generación.
